Yo estoy casi convencido que María se está quitando los trapos porque lo que María quiere es un viajecito a Cuba ya. Pero debo reconocer, que ahora me gusta más. Me gusta más porque deja hablar. Me gusta más porque escucha y me gusta más porque la veo hasta más centrada al centro.
Algo raro está ocurriendo con María, pero la veo hasta más riquita y rejuvenecida. El prieto Diigo, a ese después de escucharlo, ya no sé ni lo que Diigo. Hasta cuando van a repetir el mismo discurso. Están como el cuento de pepito y la pulga.


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